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Convertirse en madre en el extranjero

Circunstancias inesperadas de la vida hicieron que me convirtiera en madre en el extranjero: lejos de mi familia, inmersa en otra cultura y rodeada por un idioma diferente al de mi lengua maternal.

Durante mucho tiempo no logré percibir hasta que punto vivir en otro país atravesó de manera profunda todas mis experiencias de maternidad, desde mis embarazos y partos hasta mis puerperios y la crianza de mis hijos. Y no fue, hasta compartir con otras madres migrantes, que entendí que muchas de las dificultades que encontré y los sentimientos que por momentos aparecieron durante estos procesos, se relacionaban directamente con las circunstancias de mi situación de migración. El haber tenido conciencia de esto antes me habría permitido prepararme mejor y haber buscado el apoyo que necesitaba en el momento apropiado.

Sin duda, ninguna historia de migración, ni de maternidad, será igual a otra. Se trata de historias que resisten cualquier generalización. Pero esto no impide poder reflexionar sobre ciertas preguntas que surgen frente a una realidad cada vez más habitual en el mundo actual: la de mujeres gestando, pariendo y maternando en otro país.

¿Qué implica vivir un embarazo y un puerperio lejos de la familia?, ¿cómo se vive un embarazo en un sistema de salud desconocido?, ¿cómo se hace para parir en otro idioma?, ¿cómo es posible maternar y criar en una cultura distinta a la propia?.

Reflexionar sobre estas cuestiones es importante para promover una mayor conciencia sobre esta realidad, y también para tener una mayor comprensión de los desafíos particulares que implica convertirse en madre en el extranjero.

Vivir un embarazo y puerperio en otro país puede generar sentimientos de aislamiento y soledad intensos debido a la falta de apoyo emocional y práctico que normalmente se encontraría en la red familiar y social.

Ser extranjera añade una dificultad adicional al ya complejo proceso de construir una nueva identidad como madre. La pregunta de quién soy ahora como madre se entrecruzará con la pregunta quién soy en este otro país, viviendo así simultáneamente dos experiencias identitarias potencialmente desestabilizadoras.

Adaptarse a una cultura distinta y criar en un entorno con técnicas de maternaje diferentes a las conocidas puede resultar desconcertante y ser fuente de ansiedad. O en algunos casos se vive como algo doloroso, que puede llevar eventualmente a tener una vivencia depresiva.

Además, lidiar con un sistema de salud desconocido y comunicarse en otro idioma durante el embarazo y parto puede dificultar el acceso a los cuidados necesarios en estos momentos.

Es importante reconocer y visibilizar estas dificultades para poder buscar un apoyo adecuado. La maternidad es un periodo transformador y vulnerable para toda mujer, pero la experiencia de migración puede acentuar esa vulnerabilidad. Y aunque estas dificultades propias de encontrarse en otro país representan un desafío adicional a la maternidad, ellas no son imposibles de superar: el acompañamiento por una doula durante el embarazo y el parto, la participación en grupos para madres en posparto o grupos para madres extranjeras, buscar profesionales de salud que hablen el mismo idioma, son sólo algunos ejemplos de lo que es posible hacer.

De esta manera, si eres madre en el extranjero estos son algunos de los consejos que es importante tener en cuenta:

-Busca apoyo comunitario: Intenta conectarte con otras madres que estén pasando por experiencias similares. Puedes unirte a grupos en tu nueva ciudad o busca comunidades en línea donde puedas compartir tus preocupaciones.

-Encuentra profesionales especialistas en acompañamiento perinatal, idealmente que hablen tu idioma, y que puedan brindarte cuidados y asesoramiento adecuados a tus deseos y necesidades.

-Si estás lejos de tu familia y amigos cercanos, es importante crear una red de apoyo en tu entorno actual. Esto puede incluir vecinos, compañeros de trabajo o amigos, quienes pueden ofrecerte apoyo práctico y emocional durante el embarazo y después del parto.

-Mantén la comunicación con tus seres queridos: es importante aprovechar la tecnología para mantener una comunicación regular con tu familia y amigos en tu país de origen.

Si las circunstancias de la vida han hecho que seas madre en el extranjero o que vayas a serlo, no olvides de construir activamente espacios de contención, seguridad e intercambio, pues éstos serán fundamentales para poder afrontar de una mejor manera una experiencia tan significativa y desafiante como lo es la de la maternidad en otro país.

Ps. Constanza Gonzalez

Psicóloga clínica

Equipo Centro SerMujer

(Imagen: “Painting mujeres”, autora: Loreto Molina, artista chilena y madre, residente en Ithaca, NY, Estados Unidos)

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